Dedicatoria

miércoles, 27 de abril de 2011

Se nota cuando hay mimo, cuando la otra persona se ha roto las meninges eligiendo el título que consiga arrancarte un ¡gracias! desfondado y auténtico; se nota en los títulos, en los géneros, en las conexiones que encierran. Alguien que se me planta delante con Las olas, sabiendo que ya he tonteado con "la" Woolf, y lo adereza con unos cuentos japoneses, conoce mis debilidades y ha estado un rato toquiteando lomos en una librería. Ese esfuerzo suele dar fruto al cabo del tiempo, en una conversación casual espoleada por un "¡me encantó!". Lo sé porque lo he sufrido y disfrutado yo misma unas cuantas veces. A veces la intención se encharca en agua de borrajas y nunca más sabes del destino de tu regalo. Husmeas con algún ¿Te leíste...? y la respuesta te deja empantanada y fría. No será así esta vez. Quizá me cueste lo mío, pero esas ganas tendrán su recompensa tarde o temprano. Eso sí: la próxima vez no te dejo marchar sin una dedicatoria.

1 comentarios:

Yvette 27/4/11 14:04  

Te lo mereces todo: el mimo, el tiempo, la mejor intención y, oh, esa dedicatoria que se queda en blanco... No tienes que leer nada que no te apetezca, ya lo sabes. Son reglas de buen lector y de buena amiga. Un abrazo emocionado.

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