Crónica desde el desierto
sábado, 29 de octubre de 2011
Resulta que lo de la nómina de septiembre fue un espejismo, menos mal que no nos dejamos llevar por la euforia y al final no compré la Libertad por 25 euracos 25, de la ganadería de 25. Cumplí mi compromiso con Orsai, trayendo el nº4 a casa, con sus hermanos, y en este momento la travesía me pilla bien surtida de provisiones de biblioteca pública, esa gran abandonada presupuestaria que se convierte en santuario de los impagados. Ya perdonaréis el enfoque monotemático, es -salvando distancias- como cuando alguien pasa hambre, que sólo habla de comida. Con este otoñazo que nos cae esta noche con descuento horario gratis me dió por tomar prestado -agarrarse- Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina de "la " Petrushévskaia , que es como llevarse un bocata de jamón serrano para pasar los Monegros en agosto. El bocata puede estar de escándalo, pero quizás no sea el mejor momento, no lo sé, no tengo ni idea, voy a ver si le hinco el diente esta tarde. Si veo que el cuerpo no aguanta, tiraré de cantimplora, esto es: del sentido común de la bibliotecaria de confianza, quien me ha recomendado a Curson McCullers, autora que no había leído nunca y apunta más maneras que el Juli con catorce primaveras. Y con eso a ver si llego al oasis de servicio. Seguiremos informando.
Desierto blanco ( EEUU). Fuente: escapadores.com |
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