Mostrando entradas con la etiqueta libro electrónico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libro electrónico. Mostrar todas las entradas

Pray for Libros del Silencio

martes, 17 de septiembre de 2013

Que la chapan. Esta editorial que me ha dado momentos de gloria (sobre todo dos: Dog Soldiers y el bestial Knockemstiff) resulta que cierra el chiringuito. Pena gorda, sí, pena grande y va en serio porque editaban bien. Y eso qué es para mí, editar bien, pues rastrear, encontrar y publicar a autores que otros ni buscan, (arriesgando, claro), cuidar las traducciones, originales, a poder ser; buscar prologuistas decentes (no cheerleaders), no dejar ni una puñetera errata por la gatera, echar el resto en diseño (cubierta, maquetación, grafías, etc.) y elegir un papel que pese más de 0,01 gramos y no se convierta en el colhogar de la nocilla del niño al pasar la página. 

Libros del Silencio hacía todo eso y lo hacía bien, pero menudo momentico para despegar eligieron. Yo me habría comprado más libros de esa editorial. Tuve en la mano unos cuantos, doy fe, y qué gusto daban al tacto, y qué bien olían, sí, pero por el precio de dos de esos libros podía comprarme entre cuatro y seis e-books en Amazon. No teniendo tiradas en bolsillo, ni versiones electrónicas, ni a una Matilde Asensi con sus monjas y catones para salvar el año, seamos serios, lo tenían más crudo que el zapatero de Tarzán. 

Vamos a repetir las normas de la casa:

1. Si quiero probar un libro no PUEDO gastarme 24 euros para averiguarlo.
2. Si quiero probar un libro uso la biblioteca o me gasto unos 6€ en Amazon. (9€ es el máximo que he pagado por un e-book). 
3. Si el libro que quiero, deseo, ansío leer no está en venta en formato electrónico a un precio razonable, ni en la biblioteca (recortada hasta las trancas) y en venta en papel a ¿23? euros... lo fusilo. 

Porque leer, señores, quienes leemos, ni hemos dejado ni vamos a dejar de hacerlo.


_______________________________________________________________________
[P.D. El maestro Tongoy lo ha explicado mucho mejor que yo en su Guerra (una apología pirata) de esta semana.]

Read more...

Malversadores editoriales.

viernes, 8 de febrero de 2013

Todavía me dura el cabreo que me agarré ayer tras leer esta interpretación de datos de los Sres. Editores (no todos, ya lo sé) sobre hábitos lectores de la fauna que somos: aquí la prenda. En su película el lector digital es el malo que ningunea la propiedad intelectual, el depredador despiadado del "todo gratis y todo pa' mí". Los Sres. Editores no comentan que un libro de 23 € en papel tiene un 4% de IVA. Tela lo que sisan de ahí ellos. Tampoco dicen que en el resto de países que no están -como nosotros- en el pleistoceno de la era bibliográfica digital, salen a la venta SIMULTÁNEAMENTE libro en cartoné - la tapa dura de toda la vida- bolsillo y electrónico, cada uno con su precio diferente para segmentos de público diferentes. El más barato es el del e-book, claro. Eso aquí no. Aquí ponemos e-books a precios de escándalo, si es que lo sacamos, ojo, o con DRM y candado; y paseamos el bolsillo cuando hemos exprimido bien las pilas de "en grande". Me da que la realidad es más compleja, no sé, yo a veces estoy en el 4 de cada 10 y a veces en el 6 de cada 10. Según el precio, claro. No me gusta que me roben más de lo habitual. Pago feliz, como mucho, hasta 9 euros por según qué capricho electrónico y la media de euros por e-book que me gasto será de 4 euros. Pago encantada ediciones bien hechas (Nórdica e-books), trabajos currados (e-Cicero) y tochos que comprimidos se llevan mejor en el Kindle (Vgr. Broma infinita ). También uso las bibliotecas, porque al final del día, ME GUSTA MÁS EL PAPEL, pero la nómina no da para gastarme entre 18-23€ cada vez que quiero leer. Tampoco comentan los recortes a bibliotecas para comprar novedades y las inexistentes inversiones en proyectos para préstamos de libro electrónico. Por último, si leo algo que me llega al tuétano y lo he cogido prestado en biblioteca o lo he recibido en un intercambio de archivos, ME LO COMPRO. Y si te descuidas en la edición más cara. Es lo que tenemos los lectores del último cuarto de S.XX, la manía de tener el libro en nuestra mano. Si esto les parece malversación, que esperen a que crezcan los cachorros nativos digitales. O espabilan ya o se van, directamente, a la mierda. 





Read more...

Pecata minuta

sábado, 4 de febrero de 2012

Dije que el reto era no comprar libros en papel y ¿cuánto he tardado en caer? apenas he aguantado mes y algo; pecadora barata, eso sí, porque por trece euros no he querido dejar solos los cuentos de Capote y los relatos de Carver en el expositor giratorio. Criaturas. Los tres de Capote porque me encantó Niños en su cumpleaños y el de Carver porque ya iba siendo hora. Me puse doblada de venderlo a toda la facultad de periodismo de la Universidad de Navarra durante unos años y claro, de tanto tenerlo en la mano, apilarlo, cuadrarlo y ordenarlo, le cogí tirria. Pero tenía fichado, sobre todo, el relato que aborda la muerte de Chejov. Y hoy me ha mirado, me ha hecho ojitos y ya lo tengo forrado a mi vera. Vamos,  que no me arrepiento en absoluto. Aunque hubiese podido meterlos en el Kindle a precio 0. ¿Por qué voy a renunciar a sentir el placer de toquitear baldas, lomos, volúmenes, cubiertas y solapas en una librería?. He pecado, sí, y no quiero dejarlo. 


Read more...

Declaración de intenciones.

sábado, 14 de enero de 2012

No voy explicar cosas que ya están dichas y bien soltadas sobre el uso que le doy a mi lector electrónico de libros y la presunta "piratería" literaria en estos lares. En la Medicina de Tongoy mismamente esta semana atinaban mejor que Guillermo Tell y por resumir estoy en ese equilibrio ecléctico y moderado de quien no defiende ni el "todo gratis" ni el robo a mano armada de algunas editoriales. Ayer mismo me decidí: Voy a intentar no comprarme libros en papel en los próximos meses. No sé si voy a ser capaz. Hay quien no puede pasar sin ir de tiendas o al cine o de bares mínimo una vez al mes, yo puedo pasar sin todo eso, pero no sin oler -desde dentro- una librería. Con la pila de libros comprados o regalados que tengo, más las bibliotecas públicas de turno, (que San Judas Tadeo -patrón de los imposibles y causas desesperadas varias- nos las guarde en esta debacle social que llevamos puesta) y la chapa de plástico amazónica TIENEN que bastarme. No es que lo esté dejando, es que tengo que eliminar esa lista de espera que parece un rollo de Scotex y que en forma de rascacielos me mira desde la mesilla. Podría calzar todas las mesas del Ikea... de Bilbao. Con ese panorama me resulta obsceno regalar dinero a editoriales. Yo lo necesito más. Aunque siga siendo una deborahdora impenitente.

He celebrado el primer cumpleaños de mi Kindle tuneándolo de esta guisa.
Ñam ñam. 

Read more...

¿Qué prefieres leer libros de papel o de plástico?

miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿Pero quién va a contestar "plástico"? Me hacen esa pregunta en el vocero de Twitter y contesto en tres tuits... y me quedo con las ganas, claro. Lo primero que me incomodó del lector electrónico fue algo tan peregrino -y de lo que no tenía yo conciencia- como no poder ver cómo de "gordo" era el libro. La costumbre de saber, pesar, ver y tocar el volumen de lectura al que te enfrentas ni siquiera la había notado, pero vaya si la tenía.  El chisme te va indicando el progreso en porcentajes, con una barrita al pie de la pantalla. Al llevar varias páginas y ver que sigues en el 1% piensas, ya está, se ha jodido el chip de la hiper-velocidad, pero no, lo más probable es que ese libro tenga 1.000 páginas y por eso avanza la barrita a ritmo de limaco. Para esos ladrillos precisamente es perfecto el artefacto, llevar kilos en una chapa de plástico que pesa un suspiro y te cabe en el bolso no se paga con nada. Las opciones de subrayado y toma de notas, que eran innegociables, se mantienen y mejoran. ¿Por qué prefiero todavía a veces el libro tradicional? Pues porque más de treinta años con algo con lo que (te) has llorado, reído, excitado, asombrado, acojonado, casi vomitado, emocionado, maravillado, dormido -pocas veces- y, en general, vivido, pues no lo traicionas así como así. La respuesta rara sería la contraria. El papel une.


Read more...

Llegaron los e-books... y la cocina sin barrer.

domingo, 4 de diciembre de 2011

No era para tanto, pero más de uno había previsto un apocalipsis librero, el invierno nuclear mismo de las librerías con la llegada del libro electrónico. Tranquilos, que con estos precios y este control editorial tenemos todo atado y bien atado, no vaya a ser que encontremos libros electrónicos de novedad a precio de ganga. Yo me lancé a la "compra", me gasté 0,94 € en un... (santodios, lo han llamado ¿¿E-single??) compendio de artículos y entrevistas de El País sobre el 15M llamado #Spanishrevolution (anda que ahora le llamamos libro a cualquier cosa...) sólo por el placer de ver cómo funciona un sistema de descarga legal y eficaz a precio razonable. Y es sencillamente maravilloso. Una vez trasladada mi cuenta "yanki" al dominio amazon.es con un clic y entregados mis datos de forma de pago UNA SOLA VEZ, al estilo i-tunes, vamos, puedo hacer clic en cualquier libro electrónico y en 3 SEGUNDOS lo tengo en el Kindle (=lector electrónico o dispositivo de lectura de Amazon). A la sazón a mi vera durante todo el proceso, no quería perder detalle. Por si fuera poco esa lectura se sincroniza en y con mi móvil gracias a una app gratuita... De paso regalan el DRAE, que ya lo tengo metido en el chisme. Conclusión: a 18€ tampoco voy a comprar un libro electrónico, ya perdonarán, eso ya lo ha entendido Lorenzo Silva, con quien estoy de acuerdo, pero bienvenida sea la tecnología de la sencillez y el sentido común, que por estos lares habían puesto a 16 clics -no es broma- la compra de un libro electrónico patrio en plataforma patria. Por ese precio paso una tarde en la librería -tan a gusto-, miro novedades, tomo el aire, compro un par de libros de bolsillo y me ahorro la tendinitis. Y todo eso sin dejar de utilizar las bibliotecas y sin dejar de comprar -el martes pasado mismamente-  libros en papel. El acabóse bibliófilo, lo que viene siendo un sinvivir lector. 


Read more...

El desembarco de la Amazonía

viernes, 9 de septiembre de 2011

Imagen sacada de www.labsk.net
Después de los anuncios con acompañamiento trompetero del pasado fin de semana, (¡¡Que viene Amaaaazooooon!!) preguntaban hoy en el blog Librosfera ¿Y vosotros? ¿Pensáis lanzaros como locos a comprar libros en Amazon?. El "como locos" ya apunta ciertas maneras reacias, amiga librosférica, aunque sea cierta la sensación de avalancha después del tsunami publicitario sobre el advenimiento de Amazon. También es cierto que unos cuantos estamos esperando como agua de mayo poder comprar un libro electrónico en castellano con un click. Esta semana escuché en la radio decir que actualmente hacen falta catorce clicks, catorce, de la ganadería de catorce, para comprar un libro electrónico editado en Españistán. He ahí un buen motivo para alegrarse. Otro sería obtener los libros de forma legal sin dejarse el sueldo del mes, aunque ahí el margen de maniobra de Amazon es sólo del 5% que permite la porquería de ley que tenemos. Por último, significaría la llegada del e-reader/lector electrónico por excelencia, el Kindle, en versión Spanish para aquellos que no dominan la lengua de Franzen, si bien el menú y la navegación por el chisme es sencilla y requiere conocer un puñado de comandos, entiendo que no todo el planeta Tierra tiene que saber inglés, así que bienvenida sea la versión hispana. No pienso lanzarme como una loca -sin acritud, ¿eh?- pero tengo unos cuantos motivos para alegrarme del desembarco de Amazon. La desesperante situación de las editoriales españolas en cuanto al libro electrónico hace que -algunos- estemos ansiosos por ver la Amazonía en casa, so pena de terminar hasta el gorro de bodrios infumables a precio de ganga. El merchandising con el que abren la tienda se lo pueden quedar, lo que haré ávidamente es bucear en cuanto pueda en su fondo "electrónico", de hecho tengo una pequeña lista de títulos para consultar. Ya.

Read more...

Danza de dragones.

domingo, 28 de agosto de 2011

Era una edición preciosa, en tapa dura, unas mil páginas. Buen papel. Edición original en inglés. La broma se llamaba 24€. Lo sobé de arriba a abajo y de abajo a arriba. Me leí la sinopsis, las solapas y las primeras veinte líneas del prólogo, que seguía a los preciosos mapas del inicio. Lo tuve en la mano, lo dejé en el estante, lo volví a pesar... pero ni por esas. Si hubiese tenido 25 € locos, que no los tengo, no me habría importado;  el hecho de que el último volumen me decepcionara fue determinante para optar por compartir archivos con desconocidos en la red. Sin profilaxis.


El palizón que me estoy metiendo bien merece una tabla de excel.


Read more...

Préstamos

jueves, 28 de abril de 2011

Título de un curso ( no es broma)
Yo presto libros a media docena de personas del planeta Tierra. Es la vieja historia de siempre, si quieres que vuelvan a tí, mejor no los dejes marchar. Si estás leyendo esto, me conoces, no eres una de esas seis personas y me pides un libro prestado te diré mi respuesta sin ningún pudor: "Lo siento, no presto libros. Tampoco pido ni tomo prestados". Y lo cumplo a rajatabla excepto con esta parroquia: mi santa madre, mi única hermana, la amiga íntima del cole, la colega de trabajo que me ha salvado el cuello en mil batallas y el compañero de fatigas de la carrera que además es bibliotecario y mejor persona. Sé que los libros volverán a mí y que si no lo hacen en un tiempo prudencial, puedo reclamarlos sin problema. Para todo lo demás, la biblioteca pública. Pero hay algo que no me cuadra, se llama DRM y es un dispositivo de seguridad que tienen algunos libros electrónicos para evitar que los copies o los prestes y terminen en un lector electrónico que no es el tuyo. O lo que es lo mismo: te vas a la librería y compras el último de Connolly, que estás esperando como agua de mayo y cuando se lo pasas a tu hermana y ella intenta abrirlo empieza a pitar como la ropa a la salida del hiper. Y además no puede leerlo. Para seis que tengo, no voy a empezar a cobrarles, o perderé clientela.

Read more...

Artificio

miércoles, 23 de febrero de 2011

La primera impresión fue la de estar ante una virguería. Nótese que recuerdo perfectamente el día en el que una compañera de cole invitó a media clase a ver cómo era su reproductor de vídeo VHS. Del armatoste aquel con cintas gigantes al bicho éste con dos diccionarios integrados, "tinta electrónica" -casi nada-, cambio de letra y tamaño, wi-fi, y hasta una linternica en la esquina, ha llovido un rato. No tengo ni idea de cuántos textos caben en ese trozo de plástico. Si lo pienso, me mareo y no lo entiendo. Después he pasado por sucesivas fases alternas de pánico y placidez. El miedo me entraba por pensar, con el artefacto en la mano, que los libros en papel podrían realmente desaparecer, como ocurrió con las cintas de casette. La tranquilidad venía del peso la historia.  Y de que morir, unos cuantos moriremos con las botas puestas y, a poder ser, con los libros cerca. En la cabecera de la cama, en la mesilla, no más lejos. Sigo pendulando entre dos aguas. Dedico unos minutos al aparato con enchufe, luego lo dejo "durmiendo", tal y como dicen sus instrucciones, y abro el libro de mil páginas que tomé prestado en la biblioteca. Todavía necesito las texturas, los olores, las grafías. Entre unos y otros me tienen en pleno biblio-atasco, con la cocina sin barrer, Franzen y Auster a la cabeza. Algunas cosas nuncan cambian.



Read more...

Mi primer libro con pantalla.

domingo, 13 de febrero de 2011

Ya viene, no sé si en alguna fábrica china o en un almacén de güisconsin está mi lector electrónico esperando a que alguien lo meta en un container rumbo a una aldea del norte de Navarra. Lo de aldea va en serio porque somos unos sesenta, no nos llega para ayuntamiento. Mi contrario lo ha encargado para mi cumpleaños, no sólo porque a él le encanten los chismes electrónicos, que también, sino porque ya había visto caer mis defensas en el delicado tema del libro electrónico. Ha visto como se han desmoronado suavemente, en concreto se han diluido como lo hacen nuestras estructuras analógicas ante la erosión social de las nuevas tecnologías, lo cual  no es un desgaste sino un contagio, igual que un día terminamos por desenvolver nuestro primer móvil  y de la misma forma en que esta tarde he sucumbido ante una consola xbox360ºkinectdetodoslossantos, dando saltos ante una pantalla y echando piques con mi hijo de siete años. Él no tiene problemas para manejar un mando de nintendo, o de la wii, o de lo que le pongan por delante. Parece que supiera navegar por cualquier menú de forma intuitiva, casi innata. Me he asombrado ante la perspectiva de su futuro, lleno de pantallas, 3G, dispositivos wireless y puñetas del estilo. No es una opción, va a ser su impepinable mañana. Por eso paramos y ahora está echando unas cartas con su padre. Qué vertigo. Qué dificil es el equilibrio si ni siquiera ves el  fondo del desfiladero. Mi primer lector de libros electrónicos y, sin forzar, mi hijo domina ya cuatro dispositivos. Sé que a él le va a parecer un rollo, sin juegos, sin 3D, ni rayos, ni Fifa11 dentro. Yo lo espero cual advenimiento envuelto en la maravilla.




Read more...

ShareThis

Sobre mí.

Copia, si quieres, pero méntame.

Licencia de Creative Commons

Visitas

  © Blogger template Writer's Blog by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP