Un día de febrero de 2009 abrí el blog principal como quien se apunta a zumba, a ganchillo o se enrola en los scouts. Por amor al arte. Seis años más tarde cambio de tercio laboral y me lanzo, todo muy kamikaze, a abrir una librería-café, la cual hasta que no la pise -con libros dentro- no me la creo. También se venderán cacharritos y chismes que exalten la lectura, así como se organizarán cuentacuentos y cualquier otra pedrada que se me pase por delante y provoque terminar leyendo un libro. Que de eso se ha tratado siempre, viviese donde viviese el blog de Deborahlibros. Con un poco de suerte, esperamos poder ganarnos el pan haciendo que los demás lean. Por ello nos hemos mudado de vecindario y hemos venido a parar a WordPress, con un nuevo look, muchas ganas y un poco de miedo. Ir, vamos en serio.
No sé qué hacen en la universidad con los trabajos sobre libros que escribíamos tantos estudiantes. Espero que para estas alturas aquel trabajo de primero o segundo que hice sobre El guardián entre el centeno esté ya destrozado, triturado y volatilizado. No recuerdo qué puñetas puse pero seguro que podría dormir a un búho con alguna plasta sobre el nihilismo de Holden. El guardián es uno de los pocos libros que me he leído varias veces. Repasando el asunto me he dado cuenta de que lo leí en la veintena, también en la treintena y voy a leérmelo en mis cuarenta y. Es la primera conclusión al leer apenas 100 páginas de la biografía de Shields y Salerno sobre J. D. Salinger: que va a volver a caer. No tenía idea de lo que tuvo que pasar Salinger en la Segunda Guerra Mundial y va a ser más entretenido que un sudoku tamaño XXL buscar entre las líneas del libro pistas sobre las experiencias de su autor. Justo lo que no hay que hacer nunca, justo a lo que se dedican especialmente los yankis, justo lo que denunciaba Salinger cuando algún fan le babeaba piropos hiperventilando al ritmo de "sólo usted entiende cómo me siento". "Yo soy sólo un narrador" respondía él, algo así como: no te has enterado de qué va esto de la literatura. Has abierto las tapas del libro, has leído, pero no sabes cómo funciona el artefacto. Que es ficción. Que Holden no existe más que en esas hojas. Que yo no soy Holden y que no tengo ni puñetera idea de cómo te sientes. No sé cuándo volveré a encontrarme a ese guardián, pero no será dentro de mucho tiempo. Este verano ya tiene dueño en mi archivo lector y es todo de Salinger.
Basta ya de tener cuatro blogs. Quiero aprovechar la oportunidad de poner patas arriba mi presencia en Internet para unificar todo y acabar con mi patético esfuerzo de ubicuidad. Se cerró el Elizaldea (para eso está Instagram) y voy a dejar de escribir en la Esquina rota. Eso sí que duele. Esta sí que ha sido mi bitácora personal mientras en el blog principal hablaba únicamente de libros. Ahora lo haré todo en un mismo blog, ya que WordPress me ha sangrado no voy a infrautilizar este espacio. Sí, señores, WordPress me cobró 89€ por una plantilla a la que no podía cambiar ni la letra. Para eso ADEMÁS tuve que pagar la versión Premium. Otros 100 euricos al año. Cagüensos.
No me oiréis jamás poner a parir a Blogger. No lo hacía antes y menos ahora. Quizás dejar esa plataforma es de las cosas que más pena me da.
Espero recibir vuestras sensaciones sobre el cambio. El proyecto Deborahlibros tendrá blog, no web, y su sitio será el mismo que hasta ahora. Falta ver si para terminar de hacer el cambio y que notéis la mudanza, WordPress ADEMÁS me clave otro puñal por traer mi dominio... si oís gritos, soy yo.
Si estoy en lo cierto, y la crisis del euro es un fallo sistémico que empezó como crisis bancaria, entonces la medicina europea es peor que la enfermedad. Es como enviar a un mal nadador al mar para salvar a un bañista que se ahoga: lo único que puedes esperar es la triste visión de los dos malos nadadores agarrados el uno al otro con todas sus fuerzas, mientras ambos se hunden en el fondo del mar.
Los dos nadadores son, por supuesto, los estados deficitarios de la eurozona y el sistema bancario europeo. Sobrecargados como están los bancos con deudas de papel prácticamente carentes de valor emitidas por estados como Grecia e Irlanda, constituyen auténticos agujeros negros a los que el BCE sigue inyectando océanos de liquidez que, por supuesto, sólo rinden un diminuto goteo de créditos extra a la empresa. Mientras tanto, el BCE, los paises excendentarios y el FMI se niegan en redondo a discutir la crisis bancaria, concentrando sus energías únicamente en imponer una austeridad masiva a los estados deficitarios. En un ciclo interminable, la austeridad impuesta empeora la recesión que aflige a esos estados deficitarios, e inflama así las ya grandes dudas de los banqueros sobre si Grecia, irlanda, etc., devolverán algún día su deuda. Y así la crisis se reproduce a sí misma. "
Varoufakis, Yanis. "El minotauro global". Capitán Swing, 2012.
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Este año no va a haber salida vacacional, no importa, este año en Mordor estamos -por fín- secando al sol los excesos acuosos de ese invierno que empieza en septiembre y acaba en mayo. Eso significa que a) hay que sacarle jugo al 6 de julio (primer Txupinazo en varios años, no me esperéis levantados) y b) hay que diseñar un itinerario literario abierto -como siempre- que consiga sacarnos hasta donde unas simples vacaciones no te llevan ni de coña. En un mes podemos estar en:
- Grecia: es el momento. Estoy leyendo a Varoufakis explicando la crisis del 2008. Mi primer libro sobre economía, chispas. Seguiremos informando.
-Nueva Zelanda. Tengo Las luminariasaparcadas desde Navidad. Fue mi capricho de las fiestas y realmente lo estaba disfrutando, a ver si le meto un empujón.
- Irak: Tengo en la recámara unos relatos de Phil Klay, por si quiero guerra.
- Israel: En casa desde abril, La sombra del mundo estaba reservándolo para el verano. Indignados y fuck la troika todo en uno, apetece.
Caerán estos u otros , pero en todo caso será un paseo de aupa, vamos
Seis librerías más tarde reflexionábamos: los libreros hacen circo para vender libros y quieren vender libros aunque la gente no lea. "Busca algo que te dé de comer y te permita vender los libros que quieras" decía Montse, deJaimes. Este oficio ya no es únicamente vocacional, es casi evangelizador, y están cansados. Las librerías venden menos de lo que les permitiría sobrevivir. Vemos unas cuantas librerías (once en dos días) y la parroquia no se pega codazos en ninguna por llegar a caja precisamente. Pero ahí están los llibreters en modo "si necesitas algo, llámame". Salvo contadas excepciones, es decir que tienes la intención kamikaze de unirte al gremio y empezar a lloverte consejos, ánimos y explicaciones diversas en 0.5 segundos. Fascina el criterio para seleccionar el fondo de Xavier, de No llegiu. Quería preguntarle cómo hacía para devolver las novedades y tener únicamente los libros que él -y no las editoriales- quiere. "Devolviéndolas". Oído cocina. Él guarda en su casa sólo lo que le da la gana, como todo hijo de vecino, está claro. Hace lo mismo con su librería. Documenta tiene ella solita 15.000 ejemplares y determinado alineamiento ideológico que se le nota en los andares de la sección de ensayo. Eric desmiga lo que mejor - y peor- funciona en esa librería e incluso se anima a apuntarse a la inauguración de una librería en Pamplona. Cuidado que tomo la palabra. En Jaimes no les queda mucho más por hacer: treinta actividades al mes organizan en un espacio cuidado hasta el último detalle que lleva Monste. Como dice más tarde otra Montse, el motor de +Bernat, las librerías son ya almacenes de cultura, nada de vender libros únicamente. Eso lo dice con otras 1.000 ideas, consejos, modelos a copiar y advertencias que no caen, ni mucho menos, en saco roto. No se puede ser más amable ni entrenando a jornada completa. Parada obligatoria es Casa Usher, un referente en la financiación -se hizo en parte con crowdfunding y con donaciones en especie (tiempo de trabajo, espejos modernistas) y con la determinación de tres personas. Dice María que les vino muy bien lo de tener que hacer el proyecto para pedir el dinero a la gente y no a un banco: "Tuvimos que sentarnos a definir el proyecto completo, a dejarlo todo clarísimo desde el principio". Al final lo consiguieron y no les pudo quedar mejor. Días después se dibuja en mi cabeza un espacio propio que peleará por quedarse, como me sugiere quien me acompaña y me conoce: "haz la librería que te gustaría visitar". Después de este tour, el listón no puede estar más alto. Moltes gràcies, llibreters!
De verdad que no me lo esperaba. No me he presentado en mi vida a nada y esta es la primera vez. El tema y el formato del certamen (un microrrelato sobre los Sanfermines) encajaban con una historia real que corría por la familia de mis primos, y es que siempre me impresionaba escuchar que el abuelo Paco a sus ochenta y pico años todavía saliera de la Meca (Casa Misericordia) para correr el Encierro.
Gracias a él, ayer por la tarde me sentí muy muy feliz cuando llamaron del Blog San Fermín para decirme que había ganado. Gracias a mi hermana, a mis padres y a mi contrario por los empujones para que escribiera (algo más que mis pedradas en el Deborahlibros, se entiende) y al selecto club de fans (Yvette, Luis, Olga) que nunca se cansa de apoyar.
El codazo para que lo presentara fue de un librero, Mikel. ¡Muchas gracias a todos!
Todavía no sé dónde iré de vacaciones. Ni cuándo. Ni si iré. Lo que sí sé es que este lunes, al alba, con viento fuerte de Levante, abandonaré Mordor para desembarcar en mi ciudad favorita. Me esperan dos días con la mejor cicerone posible, esa Nicole Franzen mediterránea que tengo por amiga, peinando baldosa por baldosa librerías de Barcelona. Estamos hablando de algo así como que te lleven a Disneyland con siete años o el regalo de Reyes que mejor recuerdas o encontrarte a Viggo Mortensen sentado en el asiento de al lado en el tren... Creo que he conseguido trasmitir la idea, sí. El objetivo del viaje es conocer filosofías distintas, fondos bibliográficos, espacios imaginativos, actividades paralelas; empaparme de espíritu llibreter como si no hubiese mañana y de paso visitar unas cuantas librerías que tenía ya fichadas y no había podido conocer. Lo demás será, porque siempre lo es, un montón de buena gente, una ciudad que adoro y un querer quedarme a vivir en alguna esquina entre libros. Llibreters, I'm coming.
Tendría que ser obligatorio para algunos. Ponerse un peto de voluntario y recoger comida en la puerta de un supermercado en un pueblo radial de Pamplona, plagado de gente trabajadora, inmigrantes, personas mayores y muchas madres con silletas. No había probado hasta ahora, pero tengo que recomendarlo, las tres horas dieron para mucho. Para alucinar con la soberbia -casi, casi desprecio- manotazo al aire incluido, de algunos que entraban como sputniks junto a nosotros. Los menos. Para flipar con la primera mujerica que se colgó de mi brazo y me dijo en voz muy baja, "pero al Opus Dei no le deis, ¿eh, michica?, que esos no lo necesitan". Tuve que sacar un diplomático y neutro Bueno, esto va a parar a quien lo necesita con sonrisa; pero la que me puso a prueba fue otra mujer quien, al abordarla, me dio como certificado de vacunación contra el sarao Je suis français y me hizo desempolvar mi francés (¿?) en 0.2 segundos, que venía a traducirse "pues de esta no te libras". Al acabar la parrafada comprendió y respondió en su idioma un triste Como en Francia. Que el hambre no usa pasaporte, vamos. La enorme caja de cartón se iba llenando despacio porque la mayoría donaban un kilo de algo, un bote de algo. Había bastantes No puedo con cara de angustia y algún Es que voy muy justo. Inmigrantes que apenas hablaban castellano y soltaban un kilo de macarrones o esa gitana jacarandosa que al entrar no quiso coger bolsa para donar y al salir nos acercó un kilo de arroz y a voz en cuello proclamó: ¡Sólo esto, que yo también voy de culo!. Un crío de unos 12 años nos quitó de encima sin mirarnos, con chulería, ¡No tengo edad!. Me dio rabia: Ya tienes edad para dar, copón. Y así íbamos llegando hacia las nueve de la noche cuando una chica de veintitantos nos llamó desde la caja registradora y nos dijo que menos la pizza congelada, el resto para vosotros. Fue la pizza más cara de la historia: 35€. Con las luces apagadas la última clienta del supermercado, una abuelica, quería dar dinero: Toma y coge lo que necesites, me daba. No, gracias, sólo recogemos comida. Nada de dinero. Tenía que haberlo dejado más claro: sólo recogemos vuestras ganas de ayudar y da gusto ver que son inmensas.
No sé qué año se convirtió en una costumbre, pero hace ya muchos. Llegaba el momento de fichar, salir del curro, meterte en el coche, poner el CD con esta canción en la radio del coche, bajar las ventanillas, subir el volumen y decretar la inauguración de las vacaciones. Era la mejor vuelta a casa, esa que esperabas de un año a otro, como se espera la noche de Reyes. Y gritar y dar la murga a los demás en los semáforos. Y que te importase un huevo. El miércoles pasado no fue nada así. Fue raro, un poco repentino aunque esperado y la radio está rota. Se rompió hace unas semanas y hasta ahora no me he dado cuenta de que este 30 de junio no hubiese podido realizar el ritual. Veinte años más tarde vuelvo al paro, este no es el mismo paro de aquellos dos años al acabar la carrera que me llevaron a Francia a firmar mi primer contrato, no. Este es el paro que haces para coger impulso. Para atacar eso que has soñado media vida pero que hasta este momento no has podido intentar. Volver a tus libros. Volver a venderlos, a aconsejarlos, a cuadrarlos en una estantería, a seleccionarlos con ese mimo que malcría, a regalarlos, a donarlos y a estar rodeada de ellos. Pero el curro perfecto no existe. El que he dejado tenía un montón de cosas malas y otras muchas buenas pero la más importante son las personas, esas que conforman un equipo a prueba de balas: un batallón para las refriegas, una guardia pretoriana que te defiende, una cuadrilla que te levanta si estás caído. Gente que se mete en una ONG de personas con discapacidad y veinte años después se sigue indignando por las injusticias. Y se parte la cara por ellos y por ti con cualquiera. Esa gente insustituible. En el futuro trabajaré sola, y ¿qué se siente?. Miedo. Ellas ya no están.
When you ain't got nothing, you got nothing to lose
You're invisible now, you've got no secrets to conceal
Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder.
Ahora eres invisible, no tienes secretos que ocultar
Voy a usar las iniciales, como en las crónicas de sucesos, para mantener el anonimato del sujeto, ya que, como le amenacé ayer, esto es para ondearlo a los siete vientos. Se trata de D.G., seguidor nº 27.986.831 de Jo Nesbo y su serie del detective Harry Hole, alguien quien lee todos los días en su trayecto al trabajo, lo que los neoyorquinos llaman "commuting" (y si metes esa palabra en Instagram te pondrás doblado de ver trenes de cercanías y estaciones de metro) pero que aquí llamamos "pillar la villavesa". Al ajo: D.G. viaja en el autobús público (a.k.a. villavesa) y mata el tiempo devorando a Nesbo, pero, ay, estos escandinavos nos vuelven locos con los nombres de las calles, y no te digo nada con los nombres y apellidos del personal. D.G. soluciona el conflicto usando el móvil -me dice- para escribir los nombres y apellidos de los personajes que van apareciendo. Entonces es cuando le digo que no exagere, que no es para tanto, hablamos de Nesbo, y en ese instante me muestra el cuerpo del delito. Y le doy la razón, con esta práctica dramatis personae es imposible perderse:
Quizás lo único que puede compararse a la infinita angustia de dejar de fumar es dejar de comer, y como una es masoca hasta decir basta, en el quinto mes quinto de abstemia tabaquil va y se mete a una dieta. A mis 42 añazos y ningún escaño me inauguro en esto del malvivir. No una dieta de "Oh, dice el Telva que me ponga doblada a albaricoque", no, una de voy a pagar a una profesional de la tortura para que me interrogue, me mida, me pese y me calibre con llave inglesa las lorzas de los muslos. No, no soy de Bilbao, he dicho que soy masoca. Increíble, pero he pagado por aguantar que me diga lo que nadie me ha dicho en la cara en mi puta vida: qué puedo y no puedo comer mientras asiento como un oso amoroso a un metro de ella. Sin meterme con sus ancestros ni nada, quiero decir. Resumiendo mucho y por si a alguien en esta galaxia le importa un cuerno, me falta agua y me sobran pintxos de txistorra. Yo es que soy más de salado. Mañana es el día D aunque llevo todo el fin de semana de mentalización, intentando no hacerme un pepito de lomo y recreándome con la sensación de que le dejé claro a la buena mujer -que lo es- que no creo en la homeopatía, ni acupuntura, ni en la ciencia infusa pero que si poniéndome unas bolitas en la oreja iba a tener menos ganas de cazar antílopes para comerlos, por mí como si me colgaba dos tinajas. También creo que pilló la idea de que ni harta de rooibos iba a apuntarme a un gimnasio o comerme un kiwi en ayunas a las 7:30 de la mañana después de beber un vaso de agua templada. Puestos, que antes me apaleasen una cuadrilla de estibadores, no te jode. Así que ahí le dejé, más plantadas que las fallas, mis líneas rojas.
Y las de Podemos no sé, pero esas, ya os lo digo, no se mueven.
"En realidad la filosofia nunca me importó, pero ese no es un problema. Su pregunta es: ¿por qué me interesa tanto la política? Si pudiera responder de una forma muy sencilla, diría lo siguiente: ¿Por qué no debería interesarme? Es decir, qué ceguera, qué sordera, qué densidad de ideología debería cargar para evitar el interés por lo que probablemente sea el tema más crucial de nuestra existencia, esto es, la sociedad en la que vivimos, las relaciones económicas dentro de las que funciona y el sistema de poder que define las maneras, lo permitido y lo prohibido de nuestra conducta. Después de todo, la esencia de nuestra vida consiste en el funcionamiento político de la sociedad en la que nos encontramos.
De modo que no puedo responder a la pregunta de por qué me interesa; sólo podría responder mediante la pregunta respecto de cómo podría no interesarme."
Michel Foucault respondiendo a Fons Elders en
Foucault, Michel y Chomsky, Noam.La naturaleza humana: justicia versus poder, Katz Editores. Buenos Aires. 2012.
Por motivos laborales que no vienen al caso, me he cansado de recomendar algún libro suyo. Oliver me ha dado momentos de gloria leyendo y nos ha dado a todos un ejemplo de curiosidad científica y profundización intelectual a lo largo de su trayectoria médico-divulgativa que ya está en los anales de la Historia. Primo apostillador de DFW, con una verdadera manía con las notas a pie de página, ha enseñando al mundo unas cuantas cosas, pero sobre todo el ejemplo de buscarlas, observarlas, desentrañarlas y, al fin, aprender y maravillarse.
Ayer nos dio la última clase con su despedida. Gracias, Doctor Sacks.
"I cannot pretend I am without fear. But my predominant feeling is one of gratitude. I have loved and been loved; I have been given much and I have given something in return; I have read and traveled and thought and written. I have had an intercourse with the world, the special intercourse of writers and readers.
Above all, I have been a sentient being, a thinking animal, on this beautiful planet, and that in itself has been an enormous privilege and adventure."
Por primera vez en mi vida he hecho algo que había visto hacer a mi madre y yo nunca había probado hasta ahora: me he hecho un auto-regalo de cumpleaños. Porque es algo que nadie me iba a regalar y porque he pensado que había llegado el momento de darme ese capricho por mi cumpleaños. Estoy hablando de un libro, claro. Uno todavía sin editar en castellano y que nace de un blog. El blog de un tío que pilló una cámara y se puso a sacar fotos a la fauna de su ciudad a la vez que les hacía una o dos preguntas ¿Quién es la persona que más ha supuesto en tu vida? ¿Por qué luchas ahora mismo?. Preguntas de Trivial que el personal se arranca a contestar y deja perlas del Caribe a la luz del día. La última perla fue la de los 630.000 dólares que ha conseguido Brandon Stanton, el bloguero metido a reportero, con donaciones para la educación de adolescentes de Nueva York. La antepenúltima ha sido la historia de un chaval adolescente -Vidal- y la directora de su insti, la Señora Lopez, quienes terminaron en la Casa Blanca hace poco a raíz de la broma. Vidal dijo que la Sra. Lopez era la persona que más le había influido en la vida, "porque cuando nos metíamos en líos no nos expulsaba, sino que nos llevaba a su despacho y nos explicaba cómo estaba construida la sociedad que nos rodeaba. Y que cada vez que alguien abandona la escuela, construyen una nueva celda en la cárcel. Y una vez nos hizo levantarnos de uno en uno y nos dijo a cada uno de nosotros que importábamos."
"Ná, esto en cuatro días lo abrimos" me dijo el portavoz iluminado de la empresa que me atendió el lunes por la mañana. "Apenas ha afectado a cuatro plazas". Sólo le faltó decirme que la culpa fue de un pajarico que se posó sobre la nieve del jardincillo y provocó un fallo en los pilares que soportan la carga del aparcamiento. Menos mal que a la tarde me atendió una mujer cabal -y acojonada- que hablaba desde la segunda planta del párking "yo le mando por mail la hoja para darse de baja si no quiere venir". "No es por no ir" que decía aquel, pero no apetece seguir aparcando en esa ruleta rusa de cemento, "gracias". Y entre el facturón de la revisión del coche, juntas, motores, correas, qué se yo todas las patologías que tiene sin que se le haya caído un cascote encima y los correos certificados que te manda Hacienda, y los estreses y las nóminas retrasadas y los vacíos de lectura... tengo este invierno cerrado por derribo y no lo arregla ni aparcar todos los días junto al parque de bomberos.
Cuando veáis la caterva de chuminadas con lazos rojos y demás soplapolleces por el próximo San Valentín, por favor, recordad que también hay iniciativas como esta, que aprovechan el día para homenajear y hacer visibles a las 102 -CIENTO DOS- MUJERES MUERTAS a manos de ellos en 2014.
Han sido unos cuantos años, unas cuantas huelgas generales (30 dicen en Twitter) una caterva ingente de sufrimiento por parte del pueblo griego, que me lo puedes decir en PIB, en inflación o en tasa de paro, pero sufrimiento al fin y al cabo; hasta que hemos llegado a la hora del "aski da" en los morros de Berlín. Ya vendrán los pactos, los marrones, ya vendrá lo que tenga que venir, pero después de tratar a ese pueblo con la prepotencia de quien olvida de dónde viene; con la chulería de permitir a un ministro tuyo sugerir que os regalen una isla en pago de una deuda -a vosotros precisamente- y en una noche en la que dirigentes de tu partido tienen el cuajo de salir a la palestra para comentar: "No importan los resultados. Grecia debe obedecer" como si hablasen del último mono de su cortijo... Coño, Ángela, te lo has ganado a pulso:
Son unos cuantos y me he propuesto darles un meneo en este 2015. En la línea de salida están Los sables de Mishima y La campana de la nieve de Antonio Gamoneda, (madre qué pedazo título), son los cabezas de serie de una terna que por tener tiene entre sus filas el Genji Monogatari en dos volúmenes, obsequio de mi hermana unas navidades jacarandosas y a Franzen con su Freedom en todo su esplendor. Los pretendo leer porque todos los mentados son regalos, (aunque la Novela del Genji quizás espere a verano. A un verano) y en eso consiste mi propósito lector de este año. La lista no es pequeña y el tamaño de la empresa resulta considerable con predominio japonés (ojo con los cuentos de Akinari) y tendrán que batirse el cobre con una pila de comprados y una tribu de prestados de biblioteca que no se lo van a poner nada fácil. Una batalla campal. Como se pongan tontos me pongo en plan Penélope y rebobino el Kindle por las noches.